Construye el plato por capas
Empieza con verduras de temporada y añade una fuente de proteína, un hidrato que aporte energía y una grasa de calidad. La combinación debe ser apetecible y práctica, no una fórmula rígida.
Texturas y temperatura
Mezcla un elemento crujiente con otro cremoso y decide si el plato se servirá frío, templado o caliente. Una legumbre cocida, tomate maduro, pepino, fruta de verano y un queso fresco pueden formar una base rápida.
Aliñar sin apagar los ingredientes
Prueba el aliño antes de añadirlo a todo el plato. El ácido, la sal y el aceite deben equilibrarse. Las hierbas, los cítricos y un toque de picante permiten variar la misma base durante la semana.
Preparar con antelación
Guarda el aliño y los ingredientes crujientes por separado. Así conservarás la textura y podrás montar una ración en pocos minutos.



